Entrevista a Gabriel Salazar, premio Nacional de historia de Chile, 2006
Hace algún tiempo, el historiador y sociólogo Gabriel Salazar llamaba la atención sobre la actual concurrencia de sus pares —los historiadores—, quienes son cada vez más requeridos en foros y debates sobre actualidad. Lo que a primera vista parece obvio, no lo es tanto, ya que la historia tradicional, la que aprendimos en la escuela, enfocaba su objeto de estudio puntualmente en el pasado. Como mínimo 30 a 50 años de distancia con respecto a la actualidad, era la exigencia para ponerse a analizar los fenómenos sociales, económicos y políticos que iban entramando el destino nacional.
Y no sólo eso. Los protagonistas y los contenidos de esa historia, provenían exclusivamente del ámbito más visible de lo que los mismos discursos tradicionales han llamado "Estado". La historia eran las decisiones y hazañas políticas, religiosas, económicas, militares; los protagonistas eran presidentes, ministros, autoridades marciales y eclesiásticas, héroes, caudillos y, en último caso, los grandes empresarios.
Pero en forma acelerada, desde hace unos veinte años, se ha venido desarrollando en Chile una disciplina más abarcadora de la realidad. Es la Historia Social, también denominada Nueva Historia e incluso Historia Total, porque desde los tópicos de sociedad y cultura, necesariamente se abordan variadas dimensiones de la vida humana.
Junto con posibilitar una mirada científica a los asuntos contemporáneos y asumir una metodología interdisciplinaria, la Historia Social incluye como objeto de estudio a los más desposeídos, a las mujeres, a los niños, a los jóvenes, a los trabajadores informales, a los inmigrantes, etc. Todos sujetos históricos que fueron por siglos aglutinados -política y estadísticamente-, como una masa uniforme y que sin embargo pueden generar movimientos y cambios sociales que, hoy en día, vale la pena tener en cuenta.
Gabriel Salazar ha hecho de estos individuos su principal modelo de investigación y en su ya prolongada trayectoria, ha logrado difundir este enfoque a generaciones de nuevos profesionales, ya sea en la Maestría en Ciencias Sociales de la Universidad Arcis —que él mismo dirige—, ya sea como docente del Instituto de Historia de la Universidad de Chile.
"El tomar como centro la historicidad de los sujetos vivos, amplía el campo historiográfico y permite el uso de nuevas técnicas, como las entrevistas, la historia oral, las historias de vida, entre otras. Centrarse en el presente ayuda a profundizar en la memoria de los sujetos, sus temores y sus proyecciones; y al mismo tiempo a analizar situaciones del estado general, las condiciones de vida en que estamos. Integrar al individuo-masa y transformarlo en sujeto histórico real, también ayuda a cambiar las condiciones de ciudadanía, un gran tema en estos tiempos", asegura Salazar.